Lone Rider: la historia de una marca hecha por y para los viajeros en moto
01 octubre, 2025
En el mundo del trail y de la aventura sobre dos ruedas, hay marcas que marcan la diferencia porque nacen de la experiencia real en ruta. Una de ellas es Lone Rider, un nombre que se ha convertido en sinónimo de fiabilidad y espíritu viajero. Su catálogo de bolsas, tiendas y accesorios ha conquistado a motoristas de todos los rincones del planeta porque detrás de cada producto hay kilómetros, vivencias y pruebas en condiciones extremas.
En este artículo repasamos cómo nació Lone Rider, cuál es su filosofía, qué la distingue de otras marcas y cuáles son los productos más reconocidos entre los aficionados a la moto aventura.
Los orígenes: un viaje que cambió todo
La historia de Lone Rider no empezó en una oficina con diseñadores frente a un ordenador, sino en la carretera, bajo la lluvia, con polvo en la cara y miles de kilómetros por delante. El protagonista de este inicio fue Fred, un motero que decidió abandonar la rutina y lanzarse a un viaje que lo llevaría a recorrer más de 80 países sobre dos ruedas.
Un viaje de descubrimiento
Ese recorrido no fue solo un reto físico y logístico, sino también una experiencia de aprendizaje. Fred conoció culturas, atravesó desiertos, cruzó montañas nevadas y convivió con motoristas y viajeros de todo el mundo. Aprendió que el verdadero valor de la moto no está solo en llevarte lejos, sino en la libertad de poder improvisar cada día, de depender de tu ingenio y de tu equipo para superar cualquier situación.
La cara dura de la aventura
En medio de esas rutas, apareció una constante: el equipamiento tradicional fallaba. Bolsas que se rompían a mitad de camino, cremalleras que dejaban pasar el agua en plena tormenta, maletas demasiado pesadas que comprometían la conducción en off-road, tiendas de campaña poco prácticas que no ofrecían seguridad. Cada error se traducía en frustración, incomodidad e incluso riesgo para continuar el viaje.
Fred entendió que la aventura en moto no perdona improvisaciones: el material tenía que estar al mismo nivel que la resistencia del piloto y de la moto.
El germen de Lone Rider
De esa experiencia nació la idea que cambiaría todo: crear equipamiento hecho por motoristas para motoristas, con la garantía de que cada detalle respondiera a una necesidad real. Fred no quería inventar una marca más, sino una solución auténtica. Cada cierre, cada costura y cada diseño debía pasar antes por la prueba definitiva: la aventura real.
El nombre no fue casualidad: “Lone Rider”, el jinete solitario, refleja la esencia de quienes viajan con su moto confiando únicamente en su preparación y su equipo. Es el espíritu de independencia, de autosuficiencia y de pasión por lo desconocido.
Un proyecto que se convirtió en comunidad
Lo que empezó como la visión personal de un viajero pronto conectó con otros motoristas que compartían las mismas frustraciones. Lone Rider se fue expandiendo gracias al boca a boca, a los foros de internet, a las reseñas de quienes probaban sus productos y volvían encantados. En poco tiempo, pasó de ser un sueño a convertirse en una marca internacional reconocida por la comunidad motera.
Hoy, cuando se habla de Lone Rider, no se habla solo de equipamiento: se habla de una filosofía de viaje, de un legado que nació en aquel recorrido por 80 países y que todavía inspira a motoristas de todo el mundo a vivir la aventura sin límites.
Filosofía: sin concesiones
La marca se rige por una idea sencilla pero contundente: no sacrificar ni la resistencia ni la funcionalidad. Cada detalle está pensado para que un motorista pueda confiar en su equipo, tanto en un viaje corto de fin de semana como en una expedición de meses.
No se trata de moda ni de estética: se trata de utilidad, seguridad y fiabilidad. Por eso Lone Rider prueba todos sus productos en condiciones extremas antes de ponerlos a la venta.
La evolución de la marca
La historia de Lone Rider es la de un proyecto que empezó siendo casi artesanal y se transformó en un referente mundial en muy pocos años. Su crecimiento no fue fruto de campañas de marketing masivas ni de grandes inversiones iniciales, sino del boca a boca de motoristas que probaron sus productos y quedaron convencidos de su calidad.
De prototipos caseros a productos internacionales
En los primeros años, Lone Rider fabricaba pequeñas tandas de prototipos que Fred y su entorno cercano ponían a prueba en viajes largos. Las mejoras eran constantes: un refuerzo aquí, una cremallera más robusta allá, un sistema de anclaje más rápido. Ese proceso de evolución natural, basado en la experiencia directa de los motoristas, marcó la diferencia con respecto a otras marcas.
Poco a poco, esos prototipos dieron paso a productos terminados que empezaron a circular entre comunidades de viajeros. Los comentarios eran unánimes: eran más resistentes, más prácticos y más duraderos que la mayoría de opciones disponibles.
Reconocimiento en la comunidad trail
La comunidad de motoristas de aventura adoptó rápidamente la marca como una de las suyas. Lone Rider no nació para competir con gigantes del sector, sino para dar soluciones reales a quienes viven la moto como forma de vida. Esa autenticidad le permitió ganarse un hueco en foros especializados, grupos de redes sociales y canales de YouTube dedicados al trail y al overlanding.
Hoy en día, es habitual encontrar productos Lone Rider en expediciones internacionales, rallys de larga distancia y viajes documentales. La marca se ha convertido en un sello de confianza para quienes se lanzan a recorrer países enteros con la moto como compañera.
Innovación continua y escucha activa
Otro de los pilares de la evolución de Lone Rider es la innovación constante. A diferencia de muchas empresas que repiten diseños durante décadas, esta marca mantiene un diálogo abierto con los usuarios. Escucha las opiniones de la comunidad, recoge sugerencias y aplica cambios en las siguientes versiones de cada producto.
Así nacieron mejoras como:
Sistemas MOLLE más versátiles.
Refuerzos en costuras críticas.
Cremalleras y hebillas anticorrosión de última generación.
Versiones más ligeras sin comprometer resistencia.
De un nombre pequeño a un referente global
Lo que empezó con la visión de un solo viajero ha terminado siendo una empresa presente en decenas de países. Lone Rider distribuye hoy su equipamiento en todo el mundo y goza de un reconocimiento que pocas marcas jóvenes han conseguido en tan poco tiempo.
La clave de esa evolución es clara: auténtico ADN viajero, diseño sin concesiones y materiales de máxima calidad. Esa combinación ha permitido que la marca pase de ser un proyecto personal a convertirse en un símbolo internacional del motociclismo de aventura.
Productos destacados
ADV Tent: la tienda que revolucionó la acampada en moto
Entre todos los productos de Lone Rider, hay uno que se ha convertido en auténtico icono: la ADV Tent. No es solo una tienda de campaña, sino una solución pensada desde cero para los motoristas que viajan de manera autosuficiente y quieren descansar con la tranquilidad de tener su moto siempre a salvo.
Un concepto único en el mercado
Cuando Fred la diseñó, partió de una necesidad muy simple: los motoristas no solo necesitan dormir protegidos, también necesitan proteger su moto. La ADV Tent permite guardar la motocicleta dentro de la tienda, algo que la diferencia radicalmente de cualquier otra opción disponible en el mercado.
Este detalle cambia por completo la experiencia de acampar:
La moto queda a salvo de la lluvia, el viento o el polvo.
Se reducen las posibilidades de robo o vandalismo.
El motorista duerme con la tranquilidad de tener su máquina al alcance de la mano.
Diseño pensado para la aventura
La ADV Tent no es una tienda improvisada: cada detalle responde a una necesidad real del viaje en moto.
Espacio interior generoso: pensado para albergar tanto al motorista como a la moto y su equipaje.
Estructura ligera y resistente: fabricada en materiales que combinan flexibilidad y solidez, capaz de resistir vientos fuertes y lluvias intensas.
Montaje rápido: diseñada para levantarse en minutos, incluso después de una jornada dura de conducción.
Ventilación optimizada: incorpora entradas de aire y zonas transpirables para evitar condensación, un problema habitual en tiendas convencionales.
Seguridad añadida
Uno de los grandes valores de la ADV Tent es la seguridad. Al tener la moto dentro, el piloto evita problemas frecuentes en viajes de aventura:
Que la moto amanezca sin gasolina por un robo.
Que aparezca manipulada o dañada.
Que quede expuesta a condiciones extremas como granizo, tormentas o temperaturas muy bajas.
Además, para quienes viajan solos, tener la moto cerca es también un apoyo psicológico: dormir junto a tu compañera de ruta refuerza la sensación de control y tranquilidad en lugares remotos.
Materiales de calidad superior
Como en todos los productos de Lone Rider, los materiales son protagonistas:
Tejidos impermeables de alta densidad que resisten lluvias torrenciales.
Costuras selladas que impiden filtraciones.
Arcos de aluminio aeronáutico que aportan estabilidad sin añadir peso extra.
Suelo reforzado para soportar la presión de la moto sin desgastarse.
Probada en rutas reales
La ADV Tent ha sido utilizada en expediciones por desiertos, montañas y selvas. Su diseño modular y su resistencia comprobada la han convertido en la tienda favorita de quienes viajan largos periodos de tiempo sin acceso a alojamientos convencionales.
Los testimonios de usuarios destacan siempre dos puntos fuertes: la tranquilidad de dormir junto a la moto y la resistencia de la tienda frente a condiciones climáticas adversas.
Una nueva forma de acampar
Antes de la ADV Tent, los motoristas debían elegir entre una tienda pequeña y ligera —donde el equipo quedaba expuesto al exterior— o una tienda grande poco práctica para transportar. Lone Rider rompió esa barrera ofreciendo una tienda compacta para la moto, espaciosa para el campamento y totalmente pensada para la vida nómada en dos ruedas.
En definitiva, la ADV Tent no es solo un producto: es una revolución en la forma de acampar para motoristas de aventura. Representa la unión perfecta entre seguridad, practicidad y confort.
MotoBags: el equilibrio perfecto entre rígido y blando
Si hay un producto que ha marcado un antes y un después en el equipaje de moto trail, esas son las MotoBags de Lone Rider. Estas alforjas semirrígidas inflables se han ganado un lugar privilegiado entre los motoristas de aventura porque resolvieron un dilema clásico: ¿maletas rígidas o maletas blandas?
El problema de siempre
Hasta que Lone Rider presentó sus MotoBags, la mayoría de viajeros se encontraba con una decisión difícil:
Maletas rígidas (aluminio o plástico): resistentes, con seguridad antirrobo y gran capacidad, pero demasiado pesadas y peligrosas en caídas. Además, restan flexibilidad en rutas off-road.
Maletas blandas (lona o cordura): ligeras y seguras en caso de accidente, pero poco fiables frente a golpes fuertes o intentos de robo, y no siempre impermeables.
La elección implicaba sacrificar seguridad o ligereza.
La innovación de Lone Rider
Las MotoBags rompieron con esa disyuntiva gracias a un diseño semirrígido inflable que combina lo mejor de ambos sistemas. Están fabricadas con un núcleo de paredes inflables que les da estructura y rigidez, pero al mismo tiempo amortigua impactos y se deforma en caso de caída, evitando lesiones al piloto.
La carcasa exterior está elaborada con lona balística 1000D, un tejido ultra resistente a la abrasión, acompañado de costuras selladas y recubrimiento impermeable. De esta forma, las MotoBags ofrecen una protección antirrobo y contra impactos, al tiempo que se mantienen ligeras y prácticas.
Seguridad mejorada
Uno de los puntos más valorados por los usuarios es la posibilidad de cerrar las MotoBags con llave, algo poco común en sistemas blandos. Gracias a sus hebillas metálicas reforzadas, el motorista puede dejar la moto aparcada con mayor tranquilidad.
Además, las paredes inflables no solo absorben golpes: también protegen el contenido interno evitando que la carga se mueva o golpee contra el chasis de la moto.
Impermeabilidad total
El sistema de cierre tipo roll-top, combinado con costuras termoselladas, convierte a las MotoBags en un equipaje 100% estanco. No importa si atraviesas un río, te sorprende una tormenta o circulas durante horas por pistas polvorientas: el contenido permanece siempre seco y protegido.
Montaje y compatibilidad
Las MotoBags son compatibles con la mayoría de estructuras y defensas del mercado (Touratech, Givi, Hepco & Becker, SW-Motech…). Se instalan en minutos y pueden desmontarse rápidamente gracias a su sistema de anclaje seguro y práctico. Esta facilidad de uso las convierte en una opción perfecta para quienes alternan rutas cortas con grandes viajes.
Capacidades y versiones
Existen diferentes tamaños, entre 31 y 38 litros por lado, lo que permite configurar un set de hasta 76 litros de capacidad total. Esto ofrece gran versatilidad:
Configuración ligera para escapadas cortas.
Montaje completo para expediciones largas, combinado con bolsas superiores como la ADV Bag 70.
Probadas en condiciones extremas
Fiel al ADN de la marca, las MotoBags no se desarrollaron en laboratorio, sino en la carretera. Fueron testadas en expediciones por desiertos, montañas nevadas, selvas tropicales y rutas off-road exigentes. Este proceso de validación en terreno real garantiza que cada detalle ha sido pensado para resistir.
Opiniones de la comunidad
Motoristas de todo el mundo destacan varias ventajas de las MotoBags:
Durabilidad: resisten caídas y golpes sin romperse.
Tranquilidad: ofrecen seguridad contra robos en comparación con otras bolsas blandas.
Comodidad: fáciles de instalar y desmontar, incluso con guantes.
Versatilidad: perfectas tanto para un viaje transcontinental como para salidas de fin de semana.
No es casualidad que se hayan convertido en un estándar en el mundo trail: en foros, redes sociales y vídeos de viajes aparecen constantemente como parte del equipaje preferido de los grandes viajeros.
Un nuevo estándar en equipaje trail
En definitiva, las MotoBags de Lone Rider son mucho más que unas alforjas. Son la solución definitiva a un problema histórico del motociclismo de aventura, un producto que equilibra seguridad, ligereza, practicidad e impermeabilidad.
Para muchos viajeros, son el ejemplo perfecto de lo que significa el lema de la marca: sin compromisos entre forma y función.
ADV Bag 70: la compañera de las grandes expediciones
Cuando un viaje no son solo unos cientos de kilómetros, sino miles, el espacio se convierte en un factor crítico. Ahí es donde entra en juego la ADV Bag 70, la bolsa más grande y resistente del catálogo de Lone Rider. Su diseño no es fruto de la improvisación: nace de la experiencia de viajeros que necesitaban un auténtico baúl de expedición, pero sin renunciar a ligereza, estanqueidad y facilidad de uso.
Un concepto pensado para el largo recorrido
La ADV Bag 70 está diseñada con un objetivo claro: transportar gran cantidad de equipo de manera segura y ordenada. Con 70 litros de capacidad real, es una de las bolsas más espaciosas del mercado en su segmento, capaz de albergar desde ropa para semanas de viaje hasta equipo de acampada completo o material técnico de grabación.
Su forma alargada permite colocarla tanto en el asiento del acompañante como en la parrilla trasera, siempre bien equilibrada y sin comprometer la estabilidad de la moto.
Materiales preparados para todo
Siguiendo el estándar de calidad de Lone Rider, la ADV Bag 70 está fabricada en lona balística 1000D, un material ultra resistente que aguanta la abrasión y los roces propios de un viaje duro.
Además, cuenta con:
Costuras selladas para una impermeabilidad total.
Cierre enrollable (roll-top), que evita filtraciones de agua y polvo.
Refuerzos estratégicos en las zonas de mayor desgaste.
Base antideslizante para mejorar la fijación sobre la moto.
El resultado es una bolsa que resiste lluvia torrencial, barro, nieve, polvo y largas horas bajo el sol sin deteriorarse.
Ergonomía en movimiento
Transportar una bolsa tan grande podría ser un reto, pero Lone Rider pensó en cada detalle para hacerlo sencillo:
Asas laterales y superiores reforzadas que facilitan su manipulación.
Correas de compresión para ajustar el volumen y evitar que el contenido se mueva.
Bandolera desmontable para llevarla al hombro cuando la descargas de la moto.
Puntos de anclaje múltiples compatibles con la mayoría de parrillas y sistemas de amarre.
Este diseño convierte a la ADV Bag 70 en una bolsa cómoda tanto sobre la moto como fuera de ella.
Modularidad y personalización
La ADV Bag 70 no funciona de manera aislada: está preparada para integrarse en un sistema de equipaje completo. Su superficie incluye paneles MOLLE, lo que permite fijar bolsas adicionales como las MiniBags o accesorios externos. Así, cada motorista puede personalizar su configuración según el viaje.
Por ejemplo:
Añadir una bolsa extra para herramientas.
Incorporar un soporte lateral para botellas de agua o gasolina.
Montar pequeñas bolsas de acceso rápido sin tener que abrir el compartimento principal.
Una capacidad que marca la diferencia
Con 70 litros de capacidad, las posibilidades son enormes. Algunos ejemplos prácticos de lo que puede llevarse dentro:
Equipo de acampada completo: saco, esterilla, tienda ligera y utensilios de cocina.
Ropa para varias semanas de ruta organizada en bolsas internas.
Botas o calzado adicional para alternar fuera de la moto.
Drones, cámaras y material audiovisual para quienes documentan sus viajes.
Piezas de repuesto y herramientas para expediciones largas en entornos remotos.
Probada en expediciones extremas
La ADV Bag 70 no es teoría: ha sido puesta a prueba en desiertos, cordilleras y selvas, resistiendo condiciones de humedad extrema, calor abrasador y caminos interminables de tierra. Los motoristas que la han usado coinciden en su fiabilidad: es la típica bolsa que nunca falla, pase lo que pase en la ruta.
Ideal para…
Viajes transcontinentales de larga duración.
Aventureros que combinan moto y acampada.
Motoristas que transportan equipo voluminoso o delicado.
Profesionales que viajan con cámaras, drones u ordenadores.
En definitiva, la ADV Bag 70 es la respuesta para quienes necesitan espacio, seguridad y resistencia en una sola bolsa. No es simplemente un accesorio: es una herramienta indispensable para los grandes viajes.
Ranger Tank Bag: practicidad al alcance de la mano
No todo en un viaje en moto son grandes bolsas y capacidad de carga. Muchas veces, lo que marca la diferencia en la comodidad de una ruta es tener a mano lo esencial: móvil, cámara, cartera, mapas o un snack para la carretera. Para resolver esa necesidad, Lone Rider creó la Ranger Tank Bag, una bolsa de depósito compacta, ergonómica y diseñada específicamente para motoristas de aventura.
Compacta, pero muy funcional
La Ranger Tank Bag no pretende competir en capacidad con otras bolsas del catálogo, sino en accesibilidad. Su tamaño está optimizado para llevar lo imprescindible en un lugar estratégico: justo sobre el depósito de la moto. Esto significa que el piloto puede acceder fácilmente a sus pertenencias sin tener que desmontar equipaje trasero ni abrir alforjas laterales.
Diseño pensado para el motorista
Perfil bajo: no interfiere con la conducción ni molesta al pilotar de pie en off-road.
Compartimentos internos organizados: para que todo tenga su lugar (documentación, cargadores, gafas, llaves, etc.).
Tapa superior transparente y táctil: perfecta para llevar el móvil como navegador o un mapa en papel.
Cremalleras estancas y reforzadas: que aseguran impermeabilidad total y facilidad de uso incluso con guantes.
Versatilidad de montaje
La Ranger Tank Bag incluye distintos sistemas de fijación para adaptarse a diferentes depósitos:
Correas ajustables que se adaptan a depósitos tradicionales.
Base magnética opcional (en algunos modelos) para motos con depósito metálico.
Anclajes rápidos que permiten retirarla en segundos para repostar sin molestias.
Esta versatilidad convierte a la Ranger Tank Bag en una de las bolsas más universales del mercado.
Impermeabilidad y resistencia
Como es habitual en Lone Rider, los materiales son de alta calidad:
Tejido balístico 1000D con recubrimiento impermeable.
Costuras termoselladas.
Cremalleras YKK resistentes al agua.
El resultado es una bolsa compacta que mantiene secos los objetos más delicados incluso bajo lluvia intensa.
Seguridad añadida
Aunque es una bolsa pequeña, incluye detalles de seguridad que se agradecen en ruta:
Hebillas resistentes y sistema de cierre bloqueable.
Correa desmontable para llevarla al hombro cuando se abandona la moto.
Perfil discreto que evita llamar la atención en zonas urbanas.
Ideal para el día a día y para viajes largos
La Ranger Tank Bag es perfecta para quienes usan la moto en su rutina diaria, ya que permite transportar lo básico sin necesidad de montar alforjas. Pero también se integra a la perfección en viajes largos como complemento al equipaje trasero, liberando espacio en las bolsas grandes y dando acceso rápido a lo más necesario durante la ruta.
Opiniones de motoristas
Usuarios de todo el mundo destacan su comodidad, tamaño justo y resistencia al agua. Muchos la consideran imprescindible para viajar, ya que evita tener que abrir el resto del equipaje constantemente. Otros la usan como “bolsa de cabina” cuando bajan de la moto, llevándola como bolso de mano con todo lo importante.
MiniBag y accesorios
Bolsas auxiliares que complementan el equipaje principal. Pueden fijarse en distintos puntos de la moto, ofreciendo flexibilidad y practicidad en cada ruta.
Diseño y materiales: la clave de su éxito
Si hay algo que define a Lone Rider, más allá de la innovación, es su obsesión por los materiales y el diseño. Cada producto se concibe bajo una premisa clara: debe resistir años de uso intensivo en las condiciones más duras, sin sacrificar ergonomía ni funcionalidad.
Materiales de nivel militar
Uno de los sellos de identidad de la marca es el uso de la lona balística 1000D, un tejido originalmente desarrollado para proteger a soldados de la metralla en la Segunda Guerra Mundial. Su capacidad para resistir abrasiones, cortes y desgaste la convierte en la elección ideal para bolsas de viaje que se enfrentan a barro, polvo, rocas y asfalto.
A este material se suman:
Costuras termoselladas, que impiden filtraciones de agua en las uniones.
Cremalleras YKK estancas, fáciles de abrir incluso con guantes mojados o embarrados.
Cierres enrollables (roll-top), el mismo sistema que se utiliza en navegación para garantizar estanqueidad.
Hebillas metálicas y plásticos de alta resistencia anticorrosión.
Bases reforzadas antideslizantes, que protegen contra el desgaste por contacto constante con el chasis o la parrilla.
El resultado es un equipamiento capaz de aguantar golpes, caídas y miles de kilómetros sin perder su integridad.
Ergonomía al servicio del viajero
El diseño de Lone Rider se centra siempre en el usuario real. Sus ingenieros y diseñadores no trabajan aislados, sino en contacto directo con motoristas que recorren el mundo. Esto se traduce en:
Accesibilidad optimizada: bolsillos y compartimentos situados en lugares estratégicos.
Facilidad de uso con guantes: cremalleras grandes y cierres pensados para manos protegidas.
Distribución del peso equilibrada: para no comprometer la estabilidad de la moto.
Múltiples opciones de anclaje: que permiten adaptar cada bolsa a diferentes modelos de moto y estilos de viaje.
Innovación constante
Lone Rider no se conforma con sacar un producto y dejarlo igual durante años. Cada versión se mejora con pequeños detalles fruto de la experiencia de los usuarios:
Nuevos puntos de anclaje para accesorios MOLLE.
Refuerzos en zonas de mayor fricción.
Reducción de peso sin perder resistencia.
Optimización de la ventilación en las tiendas de campaña.
Ampliación de la modularidad entre bolsas principales y auxiliares.
Este ciclo de innovación continua convierte a la marca en un referente que siempre va un paso por delante.
Probados en condiciones reales
La filosofía de la marca es clara: ningún producto sale al mercado sin haber sido probado en condiciones extremas. Los prototipos acompañan a motoristas en rutas por:
Desiertos con temperaturas extremas.
Cordilleras nevadas y heladas.
Selvas húmedas donde la condensación y la lluvia son constantes.
Caminos de tierra y barro en rutas off-road de varios días.
Cada viaje sirve como test y cada mejora se aplica al producto final.
Durabilidad garantizada
Uno de los motivos por los que Lone Rider ha logrado tanto prestigio es que sus productos no se degradan tras unos pocos usos. Motoristas que los han llevado durante años confirman que las bolsas mantienen su forma, sus costuras y su impermeabilidad incluso después de caídas y miles de kilómetros de uso intensivo.
El resultado: confianza total
En el mundo trail, un fallo en el equipaje puede arruinar una expedición. Lone Rider lo sabe y por eso apuesta por un diseño robusto, modular y probado en campo. El resultado es un equipamiento que inspira confianza absoluta, permitiendo al viajero centrarse en lo importante: el camino, la moto y la aventura.
La importancia de Lone Rider en la cultura motera
Lone Rider ha conseguido mucho más que fabricar bolsas y tiendas. Ha logrado ser parte del imaginario del motorista de aventura. Sus productos aparecen en expediciones transcontinentales, en viajes documentales y en la rutina de quienes no conciben la moto sin el espíritu de la aventura.
La marca representa una manera de entender el viaje: independencia, autosuficiencia y confianza en tu equipo. En pocos años, ha pasado de ser una idea de un viajero solitario a convertirse en un símbolo de la comunidad global de motoristas de trail y aventura.
Lone Rider es la prueba de que el mejor equipamiento nace de la experiencia real. Lo que empezó como la necesidad de un motero se transformó en una marca que hoy acompaña a miles de viajeros en todo el mundo.
Si lo que buscas es fiabilidad, resistencia y un diseño pensado al milímetro para la vida en moto, Lone Rider es una apuesta segura. Más que una marca, es un compañero de ruta que representa lo mejor de la cultura motera de aventura.
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Las chaquetas de moto Clover son una opción muy interesante para quienes practican trail, viajan en moto o buscan una equipación técnica y segura. En esta guía te explicamos cómo elegir la mejor según tu tipo de conducción y necesidades reales.
A mi peque le encanta, da gusto ver como poco a poco van evolucionando, de empezar dando vueltas y diagonales a realizar lo que mas les gusta... los desafíos de arena, bajadas, troncos, piedras... y viendo como va mejorando su control y como disfruta, es su sábado al mes diferente!
El curso fue una pasada, del principio a final. Javier es un gran profesor y todos los conceptos, tips y correcciones que nos estuvo haciendo nos hace tener mucha más confianza en nosotros mismos y la máquina que tenemos entre las piernas.
Gracias por acercarnos más a una mejor experiencia sobre nuestras motos.
Un día muy especial para mí porque tenía inseguridad en la conducción de mi moto nueva. Con muy buenos compañeros de curso y un instructor espectacular (Javier), que ha conseguido que aprenda conceptos y coja confianza en mi mismo y disfruté de la moto. Muchas gracias, a RM por ofrecer este maravilloso Curso
Mi hijo tiene 8 años y lleva mucho tiempo montando en quad.... Y quería probar el motocross.
Decir que ha sido un acierto y una muy buena experiencia.
Gracias a José las clases (porque fuimos para una y le gustó tanto que pagamos otra sesión) me encanta el trabajo que realizas... Y como tratas con los chavales.
Lo recomiendo
GRACIAS
Decidí a realizar este curso dado que aunque tenia algo de experiencia haciendo off quería coger soltura y lo recomiendo al 100%, Monje el instructor se adapta a cada uno y te va ayudando a evolucionar sin que te des cuenta, explicándote cada paso que das para que lo comprendas y lo interiorices de la forma más adecuada para que no te satures.
La única pega que le puedo poner es a las instalaciones, dado que, en nuestro caso fue un día que aun hacia bastante calor y el sol nos castigo mucho acelerando el cansancio y la fatiga, deberían de colocar un toldo o carpa fija para los momentos explicativos de teoría poder guarecerse del sol.
Tengo claro que en un futuro repetiré haciendo el CAMA para seguir mejorando con la ayuda de Monje.